lunes, 8 de diciembre de 2008

El señor Todoquisque

Hoy analizaremos un clásico de la primera mitad de los años 90. El señor Todoquisque es un enemigo que ha cogido mucha celebridad en el universo de Mortadelo y Filemón (seguramente sea el segundo enemigo predilecto por detrás de Chapeau el esmirriau). Tal es su fama que incluso aparece en la segunda película de actores reales de Mortadelo y Filemón, en una interpretación libre pero no por ello menos fiel.
Esta escena es un clásico de los que se graban en la retina. ¡gran debut de Todoquisque!

Su nombre viene de la expresión "todo quisqui" para referirse a "todo el mundo", puesto que su cualidad excepcional es el poder caricaturizarse en cualquier otra persona que le rodea, y así poder hacer pasarse por ella con total normalidad. Hay que destacar que no estamos ante un genio del disfraz, puesto que no puede transformarse ni en animales ni en objetos, sólo puede mutar su rostro y su físico para parecerse a personas únicamente. Eso sí, su especialización es perfecta, tanto que nadie puede diferenciar a simple vista del auténtico al disfrazado. Para poder diferenciar uno del otro deben mirarle el culo, puesto que Todoquisque tiene una berruga situada en su trasero. Como deduciréis el que nuestros agentes tengan que mirar culos agenos se convertirá en una divertida chabacana acción: curiosamente si esto pasase en los tomos actuales pondríamos el grito en el cielo, pero en épocas anteriores no pasaba nada. Eso sí, también hay que admitir que no se abusa de ese recurso, puesto que el hilo conductor son los encuentros entre nuestros agentes con un Todoquisque disfrazado de alguien que los acaba conduciendo a la perdición.
Qué lástima que no sea Todoquisca, ¿no?

Los episodios guardan una estructura de tiempo diaria en la que se repite el siguiente esquema:
1.Primero se da una escena quotidiana en un lugar corriente en que un personaje producirá trastadas, para acabar descubriéndose que el individuo en cuestión es Todoquisque liándola. Se verán lugares como oficinas, hospitales, plazas de toro, etc.
2.El Súper llama a Mortadelo y Filemón y para ello Bacterio se ofrecerá voluntario para atraerlos con un invento de los suyos, cuyo resultado es efectivo pero catastrófico.
3.Les cuenta la misión y van para allí.
Métodos de teletransporte "ultrasofisticados"

Los sucesos en el álbum no podrían ser mejores: Ibáñez riza el rizo de la confusión a cada episodio que pasa, haciendo que los agentes sean engañados dos veces seguidas por un Todoquisque que ha cambiado rápidamente de caricaturización. En una de ellas una anciana les da una bomba camuflada que les explota en las narices (era Todoquisque), y rápidamente se disfraza de policía, en eso que nuestros agentes le preguntan si han visto a una anciana que era Todoquisque y le contesta que sí, que por favor les aguante el bocadillo que ahora la persigue, y resulta que dicho bocadillo era otra bomba. Llega un momento que ni el propio lector sabe quién es Todoquisque, sólo se sabe al final de la trastada, el cual vemos a Todoquisque quitándose los atributos faciales que lo distinguen en la caricaturización. Y ese es un factor que produce delirio en el lector y hacen de esta aventura algo grande.
Caer dos veces en la misma trampa: ¡Todoquisque es un genio!

Hacia el final de la aventura vemos que sabemos de antemano quién caricaturiza Todoquisque: en este caso se disfrazará de personajes de la T.I.A. Pero en esta ocasión las cosas le irán mal a él y sufrirá las infortuítas desgracias a flor de piel. Es interesante ver que, cuando sabemos quién es Todoquisque, todo le va mal, y cuando lo ignoramos hasta el final, le van bien. Ciertamente son más originales los primeros episodios cuando uno no sabe quién es Todoquisque, puesto que cuando sí se sabe y sufre desgracias es un esquema que se ha repetido hasta la saciedad en Mortadelo y Filemón. No obstante, encontramos el zenit del delirio en el penúltimo episodio en lo que podría considerarse la parte más alocada del álbum (y podríamos considerarlo como el gran final digno de nivel, puesto que lo siguiente se puede considerar como un final alargado para dar presa al malo): un Todoquisque disfrazado de Súper hace que Mortadelo vea entrar y salir de los sitios al auténtico Súper y al falso Súper, crelléndose que son el mismo, y no entendiendo cómo puede ir de un sitio a otro tan rápido. Además que ambos le piden café constantemente, hasta el punto de encontrárselo en el bar tomando un café. El pobre Mortadelo acaba chalupa. Este recurso de que un personaje acabe loco ante la incoherencia de lo que presencia es un recurso que, aunque recurrente, siempre produce carcajada y risa al lector, como bien ocurrió en "Valor y al toro" con el señor bajito. Tal es así el delirio de Mortadelo que acaba viendo a Filemón en un espejo y lo quema porque se piensa que es fruto de su imaginación. Es una escena sin desperdicio.
"En ocasiones veo 'supers' ..."

Uno de los puntos buenos de la aventura es que, al no saber ni el lector quién es Todoquisque, llega un momento que te identificas con la confusión de nuestros agentes y consideras que no hacen mal hecho de pegarle al presunto farsante (que acaba siendo el auténtico), ya sea al darle un injustificado cachiporrazo o bajándole los pantalones para comprobar si tiene berruga o no. La confusión llega a tales límites que los propios agentes desconfian el uno del otro, mirándose simultáneamente el culo y dando situaciones bien ridículas ante ojos ajenos.
¿Quién es el auténtico? En caso de duda, mírense la rabadilla.

La aventura no tiene desperdicio: como algo excepcional encontramos a un Todoquisque disfrazado de toro. Pero observamos que su disfraz no es tan expresivo como los que usa con personas, puesto que el disfraz de toro no es como los de Mortadelo que le permiten una expresividad facial, sino que es más bien un trozo de tela que lo cubre y que le impide gesticular (aunque como el público le ve de lejos pues no se entera ni dios). Eso lo observamos basicamente en los ojos, que los tiene siempre redonditos e iguales. Cuando se quita el disfraz, vemos que Todoquisque rie perversamente y tiene el ceño fruncido, mientras que eso no se aprecia cuando es un toro, que se le queda el rostro boquiabierto e inexpresivo de ojos. Ese factor, aunque pueda ser un error de caricaturización para Todoquisque (y por eso sólo se disfrace de personas), es todo un acierto por parte de Ibáñez para que las incoherencias que propina ese toro humano e inteligente den más risa. Es por ello que esta escena es otra perla de la aventura (y ya van .... buf .... un montón).
Aunque no lo parezca el jodío estaba riéndose todo el rato.

Las escenas chavacanas de mirarse el culo están dosificadas de tal manera que no quede lamentable el álbum. Se funden con los cachiporrazos y se usan únicamente en casos extremos, puesto que en seguida se percatan nuestros agentes que bajarle los pantalones a alguien produce una respuesta en forma de bofetada. Es por eso que el álbum no es de mal gusto.
¿No aprendiste la lección en "pista calzconcillera"?

En conclusión tenemos ante nosotros un álbum rey de la confusión. Ese factor es un recurso estrella en la obra de Ibáñez, puesto que sus famosos cambiazos ya generan confusión inesperada. En este caso se puede decir que son una especie "cambiazos de personas" que juegan con el mismo efecto cómico que tan genial hace a nuestro pintamonas.
Definitivamente: Mortadelo y Filemón se lo tragan TODO.

5 comentarios:

Víctor1988 dijo...

Yo con esta historieta llegué al extremo de cogerle "manía" al Todoquisque... XD

Migajez dijo...

Excelente comentario, y excelente historieta :P.

Creo que has dado en el clavo con el párrafo en el que expones la idea de la confusión generada en el lector acerca de la identidad del Todoquisque, y me parece una de las muchas muestras de inteligencia narrativa en la obra de Ibáñez.
La acción del cómic transcurre de manera muy rápida, con situaciones de todo tipo protagonizadas por el Todoquisque disfrazado que logran engañar una y otra vez a Mortadelo y Filemón. El ritmo frenético no da respiro al lector, aumentando su vulnerabilidad a caer en un chiste engañoso. Además, la intercalación de escenas de equívocos entre ellos (como el del viceministro (¿era eso?) del hospital) añade un factor sorpresa a todos estos gags.

Chespiro dijo...

Interesante disección.
En mi opinión,no es un álbum tan mítico, aunque es cierto que el villano en cuestión ha logrado trascender ciertas fronteras: el cine, el musical, etc.
No me parece que sea tan cómico el álbum, salvo la escena de la confusión de Súpers, que es una de las más cómicas de los 90.

ElRinconDelTaradete dijo...

Mas cositas Brugerianas por mi rincon!!!Y saludillos!!!Publicidad patrocinada por la TIA.

Javi Granda dijo...

No conocía este blog tuyo, está muy guapo.

Un saludo.