viernes, 25 de julio de 2008

El elixir de la vida


Estamos ante un álbum que bien podría ser el título de una de las películas de Indiana Jones. Y es que se trata de un producto milagroso que más de uno desearía poseer: un menjunje que proporciona vida a todo aquello que no la tiene, combierte a los objetos en seres vivos dotados de inteligencia y autonomía, aunque, curiosamente, salen sumisos a las órdenes de su creador. Seguramente sea debido a que, al ser recién nacidos, todavía son vulnerables a pensar por sí solos o de saber qué es lo que más les conviene en la vida, y por eso se dejan guiar por su papá (el que los ha rociado con el elixir) y confían en sus sentencias. Otro posible motivo sea debido a su naturaleza: ¿o es que acaso no son objetos? Pues, como seres objetos, han de servir a la sociedad por su uso. Pero, sea como sea, sigue el perfil clásico de "monstruo que hace caso a su creador", aunque en estas ficciones suele revelarse y matando al tiránico dueño. Lo que pasa que el ritmo de las historias de Ibáñez es tan frenético que estos seres mueren o son destruídos antes de que adquieran esa madurez que les permita oponerse a las órdenes de su creador.

Sólo le falta decir lo del "sí, mi bwana".

Otro factor a tener en cuenta es que estos seres tienen bien claro desde el primer momento su papel en la vida. Es posible que en el momento en que son creados como objetos inanimados ya tengan claro de lo que son, y que una vez se les da la vida, puedan desarrollar su personalidad y mostrarla al mundo. Aunque también podría ser que, por algún extraño designio de la vida, sea la mente del creador la que, al rociarlo, deje constancia mediante telequinesi de lo que es el objeto que está cobrando vida. Pero esta hipótesis la descarto, porque en principio el elixir no tiene la sofisticación de interpretar mentes ajenas, por lo que lo más lógico es creer que es el propio objeto el que se cree lo que se cree ser. Y eso que, en cierto modo, no tiene el referente del objeto que es: una pájaro no es del todo pájaro hasta que le enseñan a ser pájaro (normalmente, sus padres, mediante crianza). También es cierto que un pájaro adulto rociado con el elixir ya tendría el cuerpo preparado para volar. Sea como sea, la sofisticación de este invento es elevadísima. Incluso un pajarito hecho de papel puede volar (cuando en la vida real un pájaro de papel apenas puede deslizarse por impulso), incluso puede soportar pesos humanos, cuando en teoría no podría soportar más que su peso. ¿Será que un ser creado con el elixir hace lo que le dices que haga? Supongo que debe haber algún límite (no digas que pinche a algo que no tiene pinchos), pero, desde luego, hacer volar lo involable tiene mérito.

Lo lleva en las venas esto de ser un avión: ¡no puede resistir aterrizar en un aeropuerto!

También hay que considerar que, a pesar de ser lo que son, mantienen las propiedades innatas de su constitución. Es por ello que una escultura de gallina viviente mantiene sus duras propiedades, incluso para incubar huevos de granito si es preciso. No obstante, en el mundo de la ilustración el proceso parece ser ligeramente distinto, ya que el elixir tiene la propiedad de identificarlo, aislándolos del soporte (el papel) y haciéndoles adquirir un volúmen físico tridimensional (vamos, que no salen finitos y planos como un papel).

¡Menudos huevazos se gasta la tipa!

En otro ámbito de cosas tenemos su creación: el elixir consiste en una substancia líquida que debe estar embasada al vacío, y que en estado líquido no hace nada especial (de ahí que el propio embase no reciba vida autónoma y siga siendo un objeto muerto). Es sólo al contacto con el exterior cuando el líquido sale por el espoliador y al contacto con el aire pasa a estado gaseoso, impregnando al primer objeto que se encuentra y ahora dándole por fin vida. Es un proceso parecido al de las bombonas de butano, incluso se le aportó un olor especial para reconocer su presencia (y, segun la gallina, es un olor más bien tirando a horrendo).

Mira que usar la pistola al revés ...

El creador de este cachibache no es el chiboloco del Bacterio: en esta ocasión su inventor es Von Nassen (apodo que le viene dado por su nariz, que, curiosamente, es la única zona de su cuerpo que no oculta tras su gabardina y sombrero). No sabeMira que usar la pistola al revés ...mos si estamos ante un genio de la creación o si el elixir de la vida viene dado por una chapuza. Quién sabe, igual Von Nassen quería inventar algún veneno que consiguiera "matar lo vivo" y logró accidentalmente una poción que "vive lo muerto". No sería nada extraño de ver en el mundo de Mortadelo y Filemón, la verdad. Sea como sea, Von Nassen muestra ciertas lagunas de torpeza. Y es que, si no fuese por su elixir, sería un enemigo bastante vulnerable, porque no muestra una astucia como la del jefe del "gang del chicharrón" ni una fortaleza física como la de "Billy, el Horrendo", ni siquiera la picardía y seguridad de Chapeau el esmirriau. Sea como sea, hemos de aplaudir su arma, que a más de uno le gustaría poseer y utilizar, las cosas como sea. Un ejemplo sería el Geppeto, el padre de Pinocho, o el mismísimo Frankenstein, por citar algunos (aunque, sea como sea, acabaron logrando dar vida a sus seres deseados, claro).

Para acabar, destacaré el ritmo narrativo de la aventura, el cual utiliza un primer capítulo de familiarización con el objeto, el cuál poseen a una creación capturada, una silla, y que causa estragos ante la incredulid ad de la invención, llegando a tratar de turuleta al propio super al decirles que la silla es algo escalofriante y alucinante. Luego vemos unos cuantos episodios en que Von Nassen delinque utilizando a un objeto que le proporciona lo que desea, e Ibáñez,
para romper la que a la larga acaba siendo una previsible dinámica, acabará combinando varias creaciones en un mismo capítulo, o incluso el propio Von Nassen se las querrá valer por sí solo si no hay nada que transformar en ese momento o no lo cree oportuno. Sea como sea, los episodios con un solo objeto no son para nada aburridos, ya que, aunque se repita el esquema, la gran variedad de personajes da vivez y diversión a la aventura, explotando al máximo las posibilidades que un ser puede crear. Las aventuras donde se convinan seres son muy frenéticas y vivaces, y Von Nassen suele estar más cerca de nuestros superagentes que cuando usa un ser aislado. Al final, van a la guarida de Von Nassen, donde el interés se renueva al no saber el lector qué ser tiene vida y qué ser no (ya que no lo vemos rociándose).

3 comentarios:

Chespiro dijo...

Muy completo el análisis.
Te felicito por esta interesante maniobra de rescate de los Mortadelos clásicos.
Concretamente,asocio esta historia a una época de "descubrimiento" de Mortadelo por mi parte, que me resulta maravillosa.

bigotito dijo...

Me encanta el malo Von Nassen , es uno de mis favoritos, ajala hubiese aparecido en el comic" La Venganza Cincuentona".

Francis dijo...

lo que yo no entiendo es como pudo dar vida a un cactus si ya la tenia. las plantas estan vivas.